lunes, 16 de octubre de 2023

Here, del belga Bas Devos, se llevó el máximo galardón. Por el lado de Argentina, The urgency of death, de Lucía Seles, obtuvo una mención especial del jurado.

Por Hernán Cortés

Algunas claves sobre uno de los festivales más consolidados de Latinoamérica, que este año cumplió 30 ediciones. 


-UN ENTORNO IDEAL: Para quien la visita por primera vez, Valdivia impresiona por su calidez y su belleza. Rodeada por el río Calle-Calle, al sur de Chile, la ciudad respira el ritmo de la Universidad Austral (UACh), cuyo campus es un bucólico pulmón verde emplazado en la Isla Teja. Allí funcionan cuatro salas del festival (incluida un aula magna para cuatrocientas personas y un cineclub) y es realmente un placer caminar hasta allí rumbo a una función, cruzando primero el puente Pedro de Valdivia (desde el cual se puede apreciar una vista panorámica de la ciudad) y luego atravesando una frondosa alameda. Los teatros Lord Cocharne y Cervantes, en el centro histórico, son las otras sedes.

-FESTEJOS Y PREOCUPACIÓN: Para su 30ª aniversario, el festival decidió mirar hacia atrás y homenajear a varios directores latinoamericanos que en algún momento pasaron por allí. Además de las tradicionales competencias y focos, buena parte de la grilla estuvo dedicada a Ignacio Agüero, Sebastián Lelio, Dominga Sotomayor, Claudia Huaiquimilla, Cristóbal León, Joaquín Cociña, Alexandra Cuesta, Kiro Russo, Juliana Antunes y Azucena Losana, que estuvieron presentando algunas de sus películas. Cineasta ya consolidado internacionalmente, Lelio recordó que fue en Valdivia donde en 1996 mostró su segundo corto Cuatro (que volvió a ser exhibido en esta oportunidad) y contó que aquella vez llegó en tren junto a un grupo de directores que también estaba haciendo sus primeras armas. Los festejos, sin embargo, no corrieron el eje del déficit de recursos que atraviesa el festival. Durante la ceremonia de inauguración, Raúl Camargo -director del FICValdivia- señaló que, año tras año, el festival debe concursar para obtener fondos, por lo que cada edición se presenta como una incógnita a la hora de financiarse. En ese sentido, si bien resaltó el apoyo brindado por la municipalidad, la UACh y demás instituciones, Camargo advirtió sobre la necesidad de contar con un presupuesto definido para evitar estas incertidumbres.

-AUDIENCIAS JUVENILES: Por un valor accesible (15 mil pesos chilenos) los estudiantes de la UACh podían comprar una acreditación que les permitía ingresar a la totalidad de las funciones. Esto generó que cada una de las salas, incluso las de mayor capacidad, estuviesen abarrotadas en su mayoría por un público joven dispuesto a darse una panzada cinéfila. Una iniciativa valiosa para la generación de nuevas audiencias.

-LA HORA DE LOS PREMIOS: La película belga Here, de Bas Devos, se impuso en la Selección Oficial, la principal sección competitiva. El film narra el derrotero de un albañil que está por irse de vacaciones a su Rumania natal, pero una serie de encuentros demora su partida. Por su parte, fueron distinguidas con premios especiales del jurado las chilenas Muerte y maravillas (Diego Soto) y Malqueridas (Tana Gilbert), y como mención especial, la argentina The urgency of death, de Lucía Seles. En tanto, El que baila pasa (Carlos Araya Díaz) fue elegida como mejor película del país anfitrión. Otro certamen destacado fue el de Largometraje Juvenil, compuesto por películas cuyos protagonistas son adolescentes, donde Arnold is a model student (Sorayos Prapapan) se quedó con el galardón. Además de las competencias, el FICValdivia ofreció gemas celebradas en otros festivales como Perfect days (Win Wenders), Fallen leaves (Aki Kaurismaki) y la esperada en nuestro país La práctica (Martín Rejtman), entre otras. La película de clausura fue El realismo socialista, de Raúl Ruiz y Valeria Sarmiento.

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