jueves, 24 de octubre de 2013

Al igual de lo que sucede con The Doors o Sumo, a quienes es imposible concebirlos sin Jim Morrison y Luca Prodan respectivamente, Pescado Rabioso era Luis Alberto Spinetta. Luego de dos breves pero intensos años (1971-1973), sus compañeros ya no pudieron seguir la hemorragia creativa del Flaco y lo abandonaron en plena gestación de Artaud, ese manifiesto contracultural que fue prácticamente un disco solista. Previamente, Pescado había grabado Desatormentándonos y Pescado 2, sendos cócteles de rock, blues y psicodelia.

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La extensa trayectoria de Spinetta tuvo un impensado broche de oro previo a su muerte, en febrero de 2012. Fue la noche del 4 de diciembre de 2009, en el estadio de Vélez, cuando el Flaco reunió en un solo concierto a todas sus bandas:  Almendra, Invisible, Jade y, por supuesto, Pescado Rabioso. Allí se volvió a ver las caras, casi cuatro décadas después, con David Lebón, Osvaldo Franscino, Carlos Cutaia y Black Amaya. La trastienda de ese encuentro fue registrada por la cámara de Lidia Milani, directora de Pescado Rabioso, una utopía incurable. El documental  se presenta este viernes a las 21 en el Arte Multiplex (Cabildo 2829 -CABA), en el marco del festival Doc Bs.As.

Durante los días previos al recital, Milani fue casi un miembro mas de Pescado, ya que acompañó a la banda en todo momento, grabando ensayos, entrevistas y hasta partes del show.  ¿Cómo llegó esta fotógrafa y cineasta a alguien tan celoso de su intimidad como Spinetta? “Lo contacté a través de Cutaia -revela la directora.  Él le preguntó si podía ir a filmar, dijo que sí, así que fui al segundo ensayo. Hubo un entendimiento como para no entrometerme en las sesiones, por lo que trabajé sin sonido y sin luz. Prendía la cámara y no la apagaba hasta que terminaran de ensayar. Pero a los quince minutos, ellos prácticamente se olvidaban de que yo estaba ahí, y eso me permitió rescatar momentos muy lindos, sin esa tensión de saber que los estás filmando. Me sorprendió muy gratamente que tuviese esa disponibilidad.”
“Eh, me cambiaron la letra… ¡esto parece escrito por Luis Almirante Brown!”, sorprende Spinetta en uno de los ensayos, haciendo referencia al personaje de Diego Capusotto inspirado en él. “Es que tenía un gran sentido del humor -cuenta Milani. Ese clima se vivió desde que empezaron a ensayar. Se los notaba felices de estar juntos de nuevo.” Además de mostrar facetas atípicas de los músicos, Pescado Rabioso… ofrece detalles poco conocidos de la banda, como que el riff de “Post crucifixión” surgió del teclado de Cutaia y no de la guitarra de Spinetta.

Otra cosa que también llama la atención es lo ajustado que suena el grupo. Apunta la realizadora al respecto:  "Sentí que en los ensayos tocaron igual que en el concierto. Hay temas como `Me gusta ese tajo´ o `Despiertate nena´, que son parte del ensayo y los pude unir con el show porque están en el mismo tempo y tienen la misma energía. Fue algo muy sustancioso.”
Si bien hay testimonios sobre los comienzos del grupo, no debe leerse a Pescado Rabioso… como una clásica biografía. Sin material de archivo a la vista, la intención fue reflejar un aquí y ahora. “Pude haber hecho algo mas amplio -dice Milani-, con un poco de cada época, pero me pareció mas rico centrarme en algo específico, no ir al pasado: Pescado actual, en el reencuentro de ellos, su presente.”
El fallecimiento de Spinetta fue un cimbronazo para todos, incluso para la directora, que dudó en el enfoque que iba a darle al material:  ”Tuve un conflicto, porque no sabía si modificar algo de lo que había filmado, y además tampoco tenía el final. Fue fuerte para todos. Decidí terminar la película tal cual la tenía, con un final con ellos tocando y que el público se vaya cargado de algo positivo. Me pareció muy valioso”. El documental se pudo terminar recién el año pasado y, según Milani,  ”ese lapso permitió que el proyecto se solidificara”.
En una de las entrevistas, Lebón dice que le gustaría volver a tocar para siempre con Pescado Rabioso. Para la directora, fue una epifanía: “Ahí se me ocurrió el título de la película: la utopía de volver a tocar. Y ahora mas que nunca es una utopía.”

Pescado Rabioso: una utopía incurable, de Lidia Milani, se exhibe este viernes 25 a las 21 hs. en el Arte Multiplex (Cabildo 2829 -CABA)




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